Las quejas de los ciudadanos y empresarios de la capital han llegado al propio Ayuntamiento
Hace aproximadamente un mes que en los bares y restaurantes de la avenida Marítima y de la calle Real de Santa Cruz de La Palma se escucha el mismo comentario repetitivo. Un grupo de niños -aparentemente extranjeros- entra a los establecimientos, distribuye entre los clientes cinco tarjetas de cartulina en las que explican que son sordomudos en español y que necesitan un donativo para sobrevivir. No abren la boca sino para sonreír una vez logran conmover a las personas que les dedican su atención y acaban entregándoles unas monedas.
Parece ser que al final, alguien les ha escuchado hablar, eso sí, en rumano, por lo que en contadas ocasiones los vecinos de la capital se han dirigido a la Policía Local para presentar varios requerimientos al entender que han sido víctimas de un timo. Sin que los cuerpos de fuerzas y seguridad no lo remedien, éste se convertirá en un negocio floreciente.
El engaño es bien conocido por la policía en Gran Canaria y Tenerife, y ahora parece que la presión ha desplazado a una isla menor como La Palma a algunos menores rumanos, explotados sin escrúpulos por adultos que cuentan con su tutela. De hecho, una mujer siempre les espera unas calles más allá para exigirles que le entreguen el dinero recibido. Esta queja se suma en estos momentos a los problemas que representa para la Concejalía de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, la permanencia de varios indigentes en la calle, cuya salud peligra. Los ciudadanos y empresarios se han dirigido a las autoridades municipales para solicitar que intervengan y escolaricen a estos menores que, por otra parte, no son sordos, ni mudos afortunadamente.
Según ha informado la Unidad de Comunicación de las Policías Locales de Canarias, el pasado miércoles 10 de octubre, varios vecinos alertaron a agentes adscritos a la Unidad de Seguridad Ciudadana, porque presuntamente súbditos rumanos recaudaban distintas cantidades económicas mediante engaño por las calles más céntricas del casco histórico. Se montó un dispositivo policial tanto con personal uniformado como con personal de paisano, y como fruto del mismo, se comprobó que diversas personas ejercen la actividad mencionada, hallando indicios de que se estaba cometiendo un delito de estafa.
Inmediatamente se procedió a detener a dos mujeres rumanas de 23 años identificadas como A.F.L. y A.S., además de poner a disposición judicial a dos niños de 15 y 13 años, aunque algunos tienen menos edad. No obstante, es habitual que debido a las pequeñas cantidades que recaudan mediante este timo, las personas que cometen este delito menor, sean puestas en libertad y vuelvan a delinquir.